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Yo soy el viejo juglar
Que canta en la serranía
La pantalla es milpa mía
Que riego con buen trovar
Aquí les vengo a sembrar
Granos de luz con paciencia
Si el mundo es sólo apariencia
Hay que quemar sus rastrojos
Pa’ germinar en sus ojos
Los frutos de la conciencia

 

Encomendada a la Compañía Banyan de Marionetas especialmente para el XVI Festival de la Huasteca (Querétaro 2011), “El Violín Mágico” es producto de una investigación de varios meses en la Sierra Gorda de Querétaro y las Huastecas Potosina y Veracruzana en torno a las raíces de estas regiones culturales que con su diversidad y vitalidad alimentan la identidad de nuestro estado y nuestro país. Combina por primera vez la técnica del teatro de sombras mediterráneo con huapango y zapateado interpretados en vivo.

 

Sobre nuestra blanca pantalla de lino se encuentran por primera vez dos universos destacados por su riqueza cultural y su fuerza identitaria: la Huasteca y el Mediterráneo. La técnica mediterránea de títeres de sombras se cuenta entre las más antiguas del mundo. A decir de un espectador griego: “el teatro de sombras nos gusta porque en sus personajes vemos reflejadas algunas de nuestras principales virtudes pero sobretodo podemos reírnos de todos nuestros defectos”. La tradición oral de la Huasteca, preservada en gran parte en sus sones, corre también por el maravilloso río de la cultura popular, la que estando cerca de la tierra preserva las raíces. El teatro de sombras mediterráneo privilegia sobre todas las cosas el uso de la palabra: versos en persa clásico, dobles-sentidos, adivinanzas, canciones, acentos, acertijos y en general un gran humor satírico. El punto en el que se encuentran estas tradiciones es ese: la palabra. Escrita, cantada, recitada e improvisada en verso (sextilla, quintilla, cuarteta y décima), “El Violín Mágico” toma elementos tradicionales y, como todo teatro de títeres, los caricaturiza. Así desfilan por nuestra pantalla personajes históricos como Don Fortunato (QEPD) y Don Lupe Reyes; personajes de la tradición: el Querreque, la esposa del Querreque, la Petenera; personajes divinos: San Isidro y el Diablo; y personajes del cotidiano: el coyote, los narcos, la migra, el niño indígena. “El Violín Mágico” es un intento de acercar el teatro a la gente, de defender nuestras raíces culturales…es sobretodo un emocionado homenaje: a Don Fortunato Ramírez Camacho y el mítico violín que le regaló Pedro Rosas, a la Sierra Gorda, a todas las huastecas, a los pueblos indígenas, a la poesía popular, al son bailado sobre las tarimas: huapango zapateado que los montes emocionados en los ecos ancestrales de sus laderas…

 

En la obra el Querreque recibe una oferta imposible de rechazar: ¡El Coyote le propone ir a tocar huapango al otro lado! Como no tiene violín, decide ir al velorio de Don Fortunato para ver “quién se lo puede prestar”. Frente al ataúd del finado encuentra el mítico violín de Don Fortunato. Decide tomarlo prestado y lanzarse a la aventura… Pero nada será fácil para el Querreque: el Diablo pretende apropiarse del violín para devolverlo a su legítimo dueño y ¡reta al Querreque a una topada! En esta épica batalla, entre el malo y el más malo, podría decidirse no sólo el futuro del Violín Mágico, quizás también el futuro de la tradición huapanguera y su corazón: la Huasteca azolada por la sequía que sólo se aliviará cuando un elegido logre conmover a San Isidro con un son.

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